El Pasillo
Nadie notó cuando cambiaron las taquillas. Excepto Claudia, la suya no abría a un fondo metálico sino a un pasillo largo, turbio y con más taquillas a ambos lados. A veces Claudia escuchaba cosas provenientes de esas taquillas: respiraciones, uñas arañando el metal, gente intentando recordar su nombre. Pero un día se decidió a abrirlas, en una encontró a un chico llorando sin sonido, en otra una niña repitiendo ”todo saldrá bien´” hasta quedarse sin voz; pero, sin embargo, a Claudia no parecían verla.
Un día abrió una del fondo. Allí solo encontró su mochila con una nota doblada encima de ella.al abrir la nota, Claudia reconoció su letra al instante y decía :Si encuentras esto, ya estás atrapada”. miró atrás, el pasillo había desaparecido, siempre había sido su taquilla y la acababan de cerrar por fuera.


Comentarios
Publicar un comentario