LA REUNIÓN




La familia Ortega llevaba años viviendo en la misma casa, pero cada uno vivía en su mundo. Elena, la madre, se pasaba las tardes viendo telenovelas en su habitación, Albert, el padre, llegaba tarde del trabajo y se encerraba en su estudio, y los hermanos Clara y Juan apenas hablaban entre ellos y casi ni se saludaban en los pasillos del instituto.


Un tranquilo sábado por la mañana, algo extraño ocurrió en la casa de los Ortega, el cómodo y tradicional sofá de su casa había desaparecido sin dejar rastro. Al darse cuenta, todos los Ortega  buscaron por todo el salón indicios de robo e incluso sospecharon del mismo perro,  después la familia entró en una fuerte discusión, que si había sido Juan, Clara…Todos se acusaban entre ellos y ya nadie creía en uno o en otro, pero a Albert, dentro de todo aquel caos, se le ocurrió una idea. Como actualmente ellos no tenían para comprarse otro sofá ya que estaban pasando una época de muchos gastos, él sugirió la posibilidad de construir uno nuevo entre todos. 


Primero hubo rechazo pero pronto todos se dieron cuenta que no había nada más que hacer. Así que,, con resignación, se pusieron manos a la obra: empezaron a buscar maderas en el desván, cojines, clavos…Todo lo que les pudiera servir.


Al empezar la construcción, poco a poco las risas y las largas conversaciones regresaron, su sentido del humor volvió a despertar y se volvían a burlar entre ellos. Gracias a algo perdido recuperaron algo de inmensurable valor. Lo que parecía una reconstrucción de un sofá llegó más lejos y la familia acabó recuperando  su afecto y su identidad. 


Al acabar el sofá se podía notar que la familia no tenía mucha gracia a la hora de construir, pero a ellos les daba igual, se estiraron en el sofá y lo que antes era un un trozo de tela frío se convirtió en un lugar cálido y acogedor donde la familia volvió a compartir sus anécdotas. 


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